InspiraTech 2026: Cooperación y conocimiento para la soberanía digital

La cooperación tecnológica y la creación de conocimiento serán claves para la soberanía digital en la era de la Inteligencia Artificial (IA), según concluyeron los expertos invitados en el primer encuentro del ciclo 2026 de InspiraTech.

14 de julio 2026 Sala Idea Vilariño

La charla tuvo lugar el martes 14 de julio, en la sala Idea Vilariño, con la presencia de Carolina Aguerre, profesora asociada del departamento de Humanidades y Comunicación de la Universidad Católica, y Carlos Martínez, gerente de área técnica de Lacnic (Registro Latinoamericano de Direcciones de Internet).

El ciclo, organizado por Antel, está orientado a analizar el rol estratégico de las telecomunicaciones en el desarrollo nacional, como aliada para brindar soluciones a empresas y organizaciones, con especial foco en soberanía tecnológica, innovación productiva y seguridad de redes. 

Estuvieron presentes el vicepresidente de Antel, Pablo Álvarez; la gerenta general de Antel, Laura Saldanha; personal de la empresa y del mundo académico. 

Gestionar la soberanía
Aguerre, en su exposición “Claves para pensar la autonomía digital desde Uruguay. Foco sobre la IA”, afirmó que la soberanía digital es un intento de gestión estratégica en un mundo altamente interdependiente.

Sobre la base de una amplia bibliografía, aseguró que “estamos en un mundo interdependiente a nivel de recursos tecnológicos. Los centros de soberanía digital están distribuidos en diferentes lugares, porque no hay un solo Estado o empresa que pueda apagar Internet”.

Por ejemplo, comentó que Estados Unidos depende de los minerales raros controlados por China, al tiempo que China depende de la tecnología de semiconductores de Estados Unidos. En tanto, la Unión Europea depende de los servicios de cómputo y nube mayormente de Estados Unidos.

La situación local
La experta mencionó que la soberanía digital depende de cuatro factores: la obtención de datos, cómputos, autonomía de modelos y alineación normativa.

Respecto a este último aspecto, explicó que Uruguay posee fortalezas a nivel normativo, ya que cuenta con la Estrategia Nacional de IA 2024-2030 de Agesic, un marco de protección de datos desde 2008 y la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales.

A nivel de datos, comentó, el país tiene “una fortaleza relativa”, en tanto hay un gobierno electrónico maduro y una adecuación de datos de la Unión Europea en América Latina.

Por otro lado, en el sector de cómputos, destacó la existencia del data center de Antel que cuenta con certificación Tier III. 

Respecto a la generación de modelos, expresó que es prácticamente inexistente en Uruguay.

Concluyó que, en un país de pequeña escala, “es importante mantener infraestructura soberana” en áreas sensibles, como historia clínica, datos tributarios, justicia y programa sociales. Recomendó la negociación de cláusulas de localización de datos con los proveedores de nube extranjeros para el resto de los sectores, en vez de intentar sustituirlos.

“La cooperación digital a nivel regional debe seguir siendo central en el desarrollo tecnológico del país”, aseguró Aguerre.

Las universidades no están solas
Martínez, por su parte, disertó sobre “Attention is all you need: Creación de conocimiento y autonomía digital". 

A lo largo de su exposición, hizo hincapié en la importancia de la generación de conocimiento porque “es un valor permanente que tiene retorno a largo plazo”.

Indicó que, cuando hablamos de soberanía tecnológica, usualmente pensamos en hardware, software e infraestructura. Opinó que en esos ámbitos Uruguay no puede competir en escala, “pero sí podemos dar pelea en el conocimiento y aprendizaje”.

A su entender, el conocimiento no solo se encuentra en la academia, y las universidades no están solas en esa tarea, dado que se genera innovación en muchos lados, como empresas, operadores de telecomunicaciones, comunidades técnicas, proyectos de software libre y organismos normativos.

“Hay que animarse a experimentar, compartir y publicar”, afirmó. Para ello, se debe participar en los lugares donde se crean las tecnologías de los próximos diez años: consorcios de la industria, Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (Ietf) y el World Wide Web Consortium (W3C).

“La diferencia no está en la tecnología que se compra, sino en la producción de conocimiento”, finalizó.